Andrea Racciatti

Artista visual

julio 22nd, 2016

formaciones de la memoria, la línea piensa, CCBorges

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Un entrecierro genético

Atravieso un patio para subir a un ascensor
Tiene todo un olor
Se abren mis fosas nasales y respiro profundo para llegar a ese lugar del olor
Subo 4 estaciones

Entro a la casa de Andrea y despliega su trabajo
Me explica que cuando cerramos los ojos aparecen capas inasibles
Capas de memoria
Cierro los ojos y el olor es lo primero

Luego como siempre lucesrayoslíneascírculoslíneasprofundidadabismoymas

Un paisaje se instala cercano, algo de esa capa de la memoria me perfora
Y descubro el recuerdo de un gesto, un gesto de ella
de Andrea
de Andrea salvaje.

Un color verde y un rojo que es propio de ella, de toda la vida, de un cierto caos memorión que se resiste a partir, quiere quedarse.

Es primitivo lo que veo
es primario, como el primer día
casi que descubro que es genético.

Hay algo que tiene que ver con lo que viene desde siempre, desde más allá,
y más allá.
Su paisaje me cuenta algo que vi en otra vida, y que sé que ahora reconstruye una capa, un suelo, una isla, un pozo, un volcán, un fuego, una lava.
Sube por un tiempo que no es el propio, que es de los propios tiempos.

Me gusta cerrar los ojos entonces y ver sus líneas, sus pozos, sus lagos, su negrura fangosa.
Su sangre negra, negra como el humo como la ceniza como la sangre negra.

Creo que me advierte algo, pero sé que no
que lo sé y que lo sé junto a ella
ya que nacimos juntas.

Aquel día, desde la punta de un volcán que nos vomitó por sabias.

En nuestra memoria recorre todo eso que allí adentro habita
ella me lo dice, le creo.
Me explica, le creo
Me muestra, lo sé
La sigo, sé que es a donde tengo que ir, me lleva por un sendero escogido casi como que no queda otro remedio que resusitar allí, allí donde el ave se queda empapada de naturaleza.

Y el presente siempre es aquello que está presente
allá y aquí, en esa memoria que solo aparece cuando cierro los ojos,
ella me dice
cerrá los ojos.
Y es así
Cierro los ojos y recorro sus paisajes, allí adentro, buscando un futuro que nos salva.

Hay olor

Ana Gallardo
Buenos Aires, Marzo 2016

octubre 3rd, 2015

cielo raso en galería jacques martínez

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“vuelos”, dibujo, lápiz azul, libro de artista

marzo 31st, 2013

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Estudio abierto en Espacio Forest

la trama infinita es una obra abierta. es recorte. es superposición. es apelar a la memoria, a la asociación libre de imágenes y palabras. es situar esas imágenes en el contexto de otras imágenes y así sucesivamente.

técnica mixta s/ papel, instalación, medidas variables.

febrero 21st, 2013

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Tríptico del espejo

el tiempo. acrílico s/tela. 200 x 100 cm. 2012

la otra en juego. acrílico s/tela. 100 x 200 cm. 2012

juegos de niña - la otra en el espejo – acrílico s/tela. 100 x 200 cm. 2012

febrero 21st, 2013

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Casa Clara Martínez

la trama infinita - derrames. instalación en biblioteca.  medidas variables.


fragmentos

noviembre 30th, 2012

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erizos.

ténica mixta sobre papel. 23 x 31 cm



derrame erizo-derrame florecido

técnica mixta s/ papel, 21×29 cm  c/ pieza


noviembre 29th, 2012

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Auras

  • hombre de humo – la persistencia de los bosques –
  • derrame shanti.
  • derrame humeante.
  • derrames. no colors. acuarela s/papel, 50 x 65 cm c/u

AURAS  texto para la muestra, por Lucía Bertarini

Ella de las fibras, del aceite de la nuez y la leche de la almendra acuosa, blanquecina; de las hojas de las plantas, de la miel. Él de un farol en la noche del estómago, de la hoguera que calienta paredes de pan y de cuentos; de la mano que acaricia y que aprieta. Ella del sueño interrumpido de verano, de la noche clara, del olor a fruta en las manos. Él que abraza, que traspira el contacto con la carne del otro. Ella de pulmones, de la hierba que se abre camino. Él de incienso, de mito, de disfraz; que inyecta pasión y cosquillas al silencio. Ella urbana, de siglos y de antiguos mares; alhaja del pasado, enterrada por la tierra y los frescos gusanos. Él que toca a la gente, de tierra de barro, de manos en la masa. Ella de los pasos de los que ya pasaron. Él que toma mate con las entrañas, y las hace reír cuando están llorando. Ella que puede volar. Él que baja al infierno cuando quiere rescatar un corazón. Ella de agua de rocío. Él de paz de lágrimas. Ella de la oreja contra el suelo, que escucha al fondo de la tierra. Él, que cierra los ojos al viento, que escucha a las estrellas.

Bernardo y Andrea no pretenden ser maestros, sino obreros, constructores de caminos que abran pasos, callejuelas o autopistas para conectar la metrópoli de lo superficial con ese pueblo escondido, íntimo, solamente tuyo. Quizá también te enseñen a nadar, si es que en medio de tantos kilómetros (porque el viaje del arte es un viaje arduo e interminable) sucede que hay que atravesar ríos, pantanos o incluso mares. Andrea te va a prestar las botas de lluvia, para que el andar resulte un poco menos engorroso. Bernardo te va a prestar la fuerza del ánimo, para seguir adelante.

Él te va a guiar el corazón, las tripas que son las que manejan tus brazos. Ella te va a guiar la mente, con asociaciones sorpresivas que te obliguen a reflexionar acerca de si a lo mejor, esa nariz torcida que estás pintando en un ángel no es acaso la nariz de tu tatarabuelo al que nunca viste en realidad. ¿Acaso no podría ser así? Él te va a hacer sacar una imagen del misterio, del lugar oscuro que tenemos debajo de la piel…. Porque  ¿quién está tan seguro de tener adentro solo venas, órganos, arterias, huesos? ¿No sería posible tener un abismo en vez de un estómago?  Ella te va a criticar para que dejes de pintar y te pongas a pensar con las manos. El vendrá con una brocha a tapar todo tu cielo azul con rojo.

Juntos van a ayudarte a unir tu cuerpo con el aire, con las piedras, con el clima, y con todo lo que creas que no existe.

El resto es cosa tuya.

agosto 1st, 2012

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Cuarto Creciente.

“Visto asi… entrar en una muestra es como la primera pagina de una novela, como entrar en un secreto. Una intimidad, un ojo que se abre, un caracol donde resuena el cascabel del mundo”.

Mariano Ducros.

“Cuarto creciente
dibújame en los labios
rumor de placer”

Haikú anónimo

Andrea Racciatti (Rosario, 1957) presenta su producción ofreciendo una antología comprendida entre el 2003 y el 2012, en un recorrido que discurre por su singular, afectiva e inquietante poética, comenzando por “Juegos de niña” (2003) y llegando a lo más reciente de su realización, que comporta un nombre de la misma serie, ya que toda la obra de Andrea es un recentrarse sobre sí misma, como fragmentos de una misma conversación con sus seres y recuerdos : “Juegos de niña -la otra en el espejo-”.

Cuarto creciente, así avanza el sistema de obra de esta artista, como en los estadios lunares. Siempre recomenzando, interrogándose a sí misma y a lo velado de sus evocaciones, donde la memoria no es solo fuente de visualidad sino sobre todo de sensaciones y afectos.  Este buceo en formas y retazos es el material con el que Andrea construye sus fases, con aumentos y menguas, para luego cerrar en una nueva luna.

Pero cuarto creciente también alude al “cuarto propio”, en el sentido de la habitación propia de Virginia Woolf, instaurando ese espacio íntimo, territorio indispensable de tensiones para asaltar el cielo de lo público. Y este juego entre subjetividad y afirmación  es el que nos ofrece la artista hoy, volviendo una y otra vez al reencuentro con su ciudad natal.

Uno de los rasgos más interesantes en su trabajo es la versatilidad de soportes y técnicas. Fotografías, intervenciones en imágenes, acuarelas, acrílicos, videocreaciones, objetos, cajas de luz… producidos desde un cuidadoso andamiaje plástico y visual, que revela su formación como pintora adquirida en la Universidad de Rosario, y afianzada en una carrera sostenida por premios y exposiciones en Argentina y el exterior.

Es entonces desde este lugar de exploración de soportes y lenguajes, donde Andrea logra un sensible entrecruzamiento de decires y recuerdos. Y es esta exploración afectiva y plástica lo que hoy viene a mostrar en los túneles del Centro Cultural Parque España, con la coherencia de un decir propio, creciente y acertado.

Kekena Corvalán.

curadora de “cuarto creciente”